Variaciones de Miguel Ángel Bustos.
Estoy creo, acabado, el cielo se vengará de mí
Matar o no matar es igual.
Fábula quimera embarázame el corazón.
Yo te cubro de flores y te llamo vida, horizonte
Cargado de trueno y lluvia seminal.
Sé que moriré sobre una piedra
Que cargaré por quinientos años
Por el resto del siglo
Para que un polvo de muerte
Me lleve al campanario más alto.
La dulzura de los idos de este mundo.
El infierno tiene una puerta donde empieza el infierno.
Dos leones se parten y forman un tigre.
Me apoyo en la tiniebla
Y canto el violín del viento.
Ángeles que pudieron existir en la torre del mar.
Ángeles palabra humana donde muerdo tu boca.
Donde me responde una sola agonía.
Tapo con mi dedo tus labios
Y sale humo en el subsuelo.
Cuando abrió la puerta me fijé más
Que dibujaba su espalda. Después lo lamenté.
Por fin no aguante más y grité a nadie veo.
Quedé seco del horror.
Había una soga y ausencias, ausencias, ausencias.
Me odio perfectamente serio
Y mis besos rompen el espejo
Donde cada día me gusto menos
Mientras la esperanza muere
Agonizada y pálida.
Boca cerrada para siempre, porción de su voz
Haz un sol desnudo que de esa forma
No me devorará.
Mis manos juntas
Buscan la necesidad del olvido
En el horror.
El cielo se hinchará de voces algún
Tiempo en el tiempo.
Pero no importa.
Bajo la gran luna ataré sus arterias
Como trenzas diabólicas. Le cantaré al oído.
Me perderé de vos para siempre.
Arrastré los lobos a mis huesos.
Cuerpos movidos por el viento negro.
Quemado voy, una llaga me atraviesa como daga-
Dice el triste que muere sin luna.
Silencio, el amanecer rasgará los fantasmas
Con un dulce aullido y escribiré condenado
Escribiré infinito.
De Pie en la calle prefiriendo el crimen
Y el otro mundo, los niños del país del sueño
Se sienten vivos aunque en su cara se dibuje
la muerte.
Mejor decir que sí, sí, sí.
¿Recuerdas la crucifixión, recuerdas la triste Comedia?
Bajo ese cielo serán las bodas del cielo y el infierno
La boda de tu cuerpo y el mío. Y no habrá cristales.
Sí la jauría de los esclavos. Y nos perderemos por siempre.
Esa niña
1
Esa niña hoy es
un té
de sus piernas aborta
hijos como cangrejos
que magullan al cuerpo humano, etc.
Es decir todos tienen espejos
pero no todos comprenden
que el espejo
es incomprensión.
Que a la mano abierta no le alcanza
la palma de la mano
para llenar el vacío de la mano.
Que el poeta también paga impuestos, etc.
2
Esa niña en el poema o en el papel
tiene bulimia.
Llora dice que por qué romper el orden
perfecto. Su llanto es lluvia llave
probablemente llueve o nieve
qué llave qué amuleto sagrado en garganta
para saber que la muerte se aloja
en la sombra de las muelas.
Yo la comprendo le toco el hombro
la llamo la desllamo se me muere
mi ángel la lluvia de grande
me da miedo las llaves.
No se equivoca. ¿Para qué nombrar
lo que siempre estará ausente?
(c) MAURO MORGAN
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Mauro Morgan. Poeta nacido en Rosario en 1988. Ha publicado poemas en revistas literarias como “Cinosargo” (Chile 2009) “Círculo de Poesía” (España 2009) “Cuarto Propio” (Puerto Rico 2009) “Analecta Literaria” (Argentina 2009) Actualmente está trabajando en un libro inédito titulado “Drama”.
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